Cuadernos a mano

La bitácora era el mueble del barco donde se guardaba la brújula. El cuaderno de bitácora era el registro del viaje: rumbo, clima, hallazgos, errores.

No registra solo descubrimientos extraordinarios. También una idea, un error, una conversación, una hoja encontrada, una frase, un cambio de mirada.
Lo importante no es el tamaño del hallazgo sino que la travesía dejó una huella: es el registro de alguien que se movió y volvió distinto de como salió.

Nunca está terminada. Siempre queda una página en blanco esperando la próxima salida.

Acá van mis descubrimientos y lo que me forma cada día: quienes me inspiran, artistas o no, las notas al pie, una anécdota, un dibujo, una calle, un momento, una peli, un libro. De todo eso estoy hecha, es lo que me mueve y me conmueve. Quiero compartirlo.