Mi Manifiesto
Cuando me piden un currículum…
…mientras lo escribo, entiendo que estoy dejando afuera todo lo que importa.
Que ponga los títulos, pero no lo que aprendí.
Las fechas, pero no las tardes.
Las exposiciones, pero no el miedo del día anterior.
Que adjunte una foto, pero no lo que esa cara estuvo mirando.
Que convierta, como escribió Szymborska, los paisajes en direcciones y los recuerdos confusos en datos concretos.
Aprendí a mirar antes de aprender a pintar. A dibujar antes de entender. Aprendí a ser jugando con hermanos y amigos en un parque, una playa, un patio, sin sentido del tiempo. Y volver a una casa donde siempre había lápices, música, libros, aroma a comida, perros. Esa es mi brújula.
Desde muy joven viví la experiencia de aprender en un atelier, hoy es oro para mí. Pinté homenajes a gente que admiro, dibujé para los libros de autores que quiero, eso podría ir en una lista. Lo que no entra en la lista son las experiencias que compartí y que me transformaron.
Después estudié sociología. Más tarde cine y fotografía. Hoy descubro que todas me enseñaron lo mismo: que mirar nunca es inocente y que toda imagen cuenta una historia, incluso cuando parece guardar silencio. Que todo lo que nos rodea merece ser explorado. Que nunca se deja de aprender si somos curiosos y conservamos nuestra capacidad de asombro. Que todo aprendizaje es estéril si no sirve para crear y ponerse en movimiento. El arte está en los detalles, en lo peculiar.
Hay días en los que entro al taller con una idea y salgo con otra. Hay días en los que no encuentro nada. Vuelvo igual al día siguiente. Porque el trabajo del artista —decía Baldessari— consiste, muchas veces, en presentarse. Todos los días. Aunque todavía no se sepa qué va a aparecer.
Amo aprender y amo compartir ese aprendizaje. Con los años entendí que enseñar tampoco consiste en tener respuestas.
Consiste en mirar con otro. En dar preguntas. En proponer, incitar a producir y acompañar. No vengo a demostrar nada.
Por eso acá vas a encontrar una obra en proceso, talleres, textos, libros, películas, conversaciones y preguntas que sigo haciéndome.
Creo que el arte no es un lugar al que se llega. Es una manera de caminar. Este sitio nació para compartir ese camino.
Es una casa.
Pasá.
Mi Pantone Personal
#P.02
ROJO
#P.01
AMARILLO
Tuve una infancia soleada y feliz, de veranos en la playa de Villa Gesell, el calor de la arena, el sol, todo lo que se jugaba con una pelota al aire libre. Con hermanos inseparables y amigos, amarillo fraternal. El verano me acompaña donde voy.
#P.03
VERDE
El color de mi barrio y mi segundo hogar desde pequeña, el Club Ferrocarril Oeste. Fuente de amigos y vida deportiva hasta hoy. El color de la pasión por mi jardín y mi huerta, de sembrar y ver crecer con paciencia, una lección de vida. Donde vaya busco jardines y naturaleza.
Mi recorrido
El color de la sangre, mis 3 hijos que son mi alma y mi propósito. El color de mi equipo de fútbol. Un color que me atrae indefectiblemente por su fuerza y su energía vibrante. El color con el que me vestían en mi infancia.
#P.04
AZUL
Mar adentro, las primeras zambullidas con mi hermana melliza pasando la rompiente, libre e inconmensurable. Soy de Piscis, amo el agua. Y el cielo radiante. Un azul con una dosis mínima de nostalgia y melancolía. El color con el que vestían a mi hermana. .
Nací en la Ciudad de Buenos Aires el 4 de marzo de 1970. Crecí y resido en Caballito. En el colegio, el Instituto Superior del Profesorado en Lenguas Vivas, hice mis primeras amistades y conocí a docentes que me marcaron por su vocación. Dibujo desde que tengo uso de razón. Copiaba todo lo que caía en mis manos, que en ese momento eran revistas de El Toni, D'Artagnan, Astérix. Copiaba las poses difíciles y escribíamos cómics con mi hermana.
Inicié mis pasos en la pintura a los 14 años en el taller de Miguel Dávila, con quien aprendí durante los siguientes once años de manera ininterrumpida. Miguel fue un maestro en todo sentido: el arte como oficio, como medio de vida y como filosofía de existencia. De esa formación rigurosa nacieron numerosos trabajos: naturalezas muertas de gran formato, en blanco y negro y en color, desnudos y obras de caballete al óleo y al acrílico. Del naturalismo inicial pasé a obras donde se profundiza el trabajo de línea y color. De esa época son también algunas exposiciones grupales con mis compañeros de taller.
En ese lapso me casé, me gradué como socióloga y trabajé como docente en educación de adultos y universitaria. Ahí entendí algo que no me abandonó nunca: que lo que se aprende se vuelve pleno cuando se comparte.
En 1995 formamos con mis hermanas el equipo Lancman Ink, con los primeros encargos de ilustración editorial. Parecía un sueño hecho realidad que el arte pudiera ser nuestra profesión, trabajar juntas, y así fue por muchas décadas: un oasis de felicidad.
Entre 1997 y 2007 nacieron mis tres hijos. La vida cambia de dimensión y de relevancia. Todo parece menos importante, salvo ellos. Nunca dejé de trabajar ni de estudiar, pero la crianza pide atención y esfuerzo extra. Menos tiempo, y a la vez más apertura a otras búsquedas: animación, fotografía, y más adelante el cine, que estudié en varias de sus formas. La ilustración y la pintura seguían siendo mi lenguaje natural.
A lo largo de más de diecisiete años con mis hermanas colaboramos con grandes editoriales argentinas y extranjeras, e ilustramos a autores que admiramos. Participamos en muchas muestras del Foro de Ilustradores, entre ellas las de la Feria del Libro y los homenajes a Julio Cortázar (La Plata, 2004) y a Roberto Arlt (Centro Cultural Recoleta, 2012).
La pintura recuperó protagonismo en 2009, con una clínica del artista colombiano Ródez en Buenos Aires. Ese impulso culminó en una muestra de los cuatro hermanos en "Zorz, el túnel", en 2011.
Ese mismo año empecé con mis hermanas un taller de arte para chicos que dirijo hasta hoy. Ahora es para todas las edades, y sigue siendo una fuente inagotable de motivación y alegría: poder compartir esto que amo con otros.
El arte, como tarea, es un trabajo de todos los días.
En cuanto a mi obra, mi interés primordial es la figura humana y su relación con el ambiente: próxima, aislada, capturada en ese "mientras tanto" que es nuestra existencia; cambiante, y por eso inconclusa, en el espacio de los planos. Me interesan el dibujo como proceso mental y fuente de ideas, el trabajo lineal como recurso de desplazamiento, y la fuerza anímica del color. El misterio más que el concepto. La obra como nuestro hogar de libertad y sentido.